ohohohoh
me gusta el lugar donde vivo, no me quiero mudar de casa; me gusta que la gente conviva, incluso la señora chismosa de enfrente que rara vez me saluda pero se le va la cara intentando disimular cuando me mira o su hijo que me molesta cuando me ve pasar y para evitarlo he optado por saludarlo.
Sí me gusta el jardín de enfrente los domingos por la tarde: en donde las familias juegan y rien y en donde venden chicharrones o elotes preparados con mayonesa. La semana pasada comprè uno y decidí comerlo sentada sobre una piedra viendo a los niños jugar y estaba pensando que en verdad parecen buenas y felices personas ¿En qué momento las cosas cambian? es como un ciclo en el que todos y nadie es culpable a la vez.
Tambièn observé a mi cerdo: el graffiti gigante con pantalones de cuadros de colores; en realidad era tan absurdo que me gustaba y me daba gracia ni tan padre ni bien pintado pero no sé, siempre quise fotografiarlo, ahora ya no puedo alguien decidio escribir el nombre con corazones de su novia sobre él. supongo que bien solo para quien esta dedicado pues la caligrafía y el letrero no son bonitos ni chistosos como el cochino gigante.
Si tengo flojera de mudarme, me gusta esta casa es en la que he vivido menos pero igual me he encariñado: esta en el cerro diria un amigo y eso es cierto, pero la pintamos y arreglamos y tengo un cuarto de pintura (aunque sigo pintando sobre el lavadero), bueno seguro no extrañaré la gotera gigante que no me dejaba dormir.
increible cuanto he cambiado en este corto tiempo... no yo misma me reconozco pero estará bien, mejor creo aunque ahora acepto que tengo miedo: me siento como en una pecera que esta en la vitrina en una tienda de mascotas... por lo menos lo reconozco.
Es dificil cerrar un ciclo porque entonces esta el vacío de lo que no se conoce, el empezar de nuevo, pero es más sabio que quedar estaticos mientras el edificio se cae asi almenos si no lo vemos totalmente destruido queda la duda si se salvó alguna parte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario