Muy bien:
1.- Lo vi
2.-Me aseguré que era lo que pensaba
3.-Entendí la situación
4.-Identifiqué mi cuerpo cómo se sentía al respecto y mis emociones
5.-Pensé en el origen de éstas, con qué las asociaba y la mejor forma de vivirlas
6.-Mandé todo al carajo e hice una rabieta: dejé cuatro lagrimitas, un lamento, un grito y un par de golpes a la almohada
7.- Me peiné y decidí seguir con mi vida.
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