Era una habitación grande y clara con una graan ventana pero imposible no verla. Ahí estaba, una monumental pantera enorme que con energía se movía, al verla me espanté pero una extraña fuerza me hizo caminar hacía ella.
En mi mente pregunté que hacía allí y no recuerdo qué era lo que me decían las voces de mis hermanos. Pero algo así como que todo estaría bien, que no me haría daño.
Cuando camino hacía ella, parece reconocerme, se hacerca y baja la cabeza como para permitirme acariciarle, lo hago y entonces parece que ella y yo por alguna extraña fuerza estamos conectadas. Puedo sentir su cariño al mismo tiempo que mi corazón gritando de miedo, sabiendo que si en algún momento se le dá la gana podría herirme con tanta facilidad como lo puede hacer una pantera salvaje de 10 metros de largo por unos 4 de alto, me hacerco a ella y ella a mí, en menos de lo que puedo responder parece que me abraza con su cuerpo como si fuera un gigante y tierno gatito abandonado por su madre, siento su calor y apenas puedo moverme cuando me doy cuenta que uno de mis pies está dentro de su grande boca, me pasmo, muero de miedo y al mismo tiempo sé que a su lado estoy segura nada me puede lastimar ¿Quién se atrevería a hacerme daño si sabe que también se metería con ella? al mismo tiempo que ella necesita una dueña que la quiera y que aunque le tema pueda abrazarle ... aunque en mi cabeza siempre esta el temor de que algún día recuerde su instinto de animal salvaje y me mate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario