lunes, 19 de noviembre de 2012

Tenía tantas ganas de quererte que ni siquiera pregunté si querías
tenía tanta prisa por quererte  que no me detuve  a sentirte
tenía tanto miedo a quererte que decidí no pensarte
tenía tanta ilusión de quererte que ni siquiera te vi
Quería quererte  y lo hice
pero no era a ti a quien yo quería

lunes, 5 de noviembre de 2012


La decepción que te congela los ojos, te tuerce la garganta y no sale ni desaparece, se queda a medias es el orgullo su muralla que contiene las lágrimas y el enojo.

Nunca he creído que los corazones se sequen, tal vez se acostumbran o resignan  a creer que son felices con la sombra de lo que querían. Tal vez muchas cosas, pero qué he de saber yo de esto.