Te dejé la puerta abierta para que pudieras pasar, en el tiempo que quisieras, cuándo lo decidieras a la hora que se te diera la gana y en el plan que se te antojara. De este lado nadie pasa a la fuerza ni tampoco se queda si no quiere estar.
Mañana frente a tus ojos la puerta cierra y tú decides desde qué lado la miras.
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